16.7.18

A tientas

He perdido la cuenta de los botones abrochados,
mis manos palpan a tientas los huecos vacíos de tu pecho,
y ya no sé cuál encaja en cada peldaño de esas escaleras. 
Me canso de subir pero soy incapáz de bajarme de tus párpados. 
He perdido la noción del tiempo y olvido las palabras nada más pronunciarlas. 
El viento se esconde en mis pensamientos. 
Me hace sentir tan cansado como el recorrido que le ha tocado vivir,
siempre de un lado para otro,
siempre vacío y sin forma. 
Sin nadie que le pueda ver a pesar de ser completamente transparente. 
Cuanto menos ocultas, más cosas se disipan. 
Me pierdo y me levanto y me caigo y me encuentro. 
Pero nunca siento la necesidad de parar. 
Echo de menos la calma casi tanto como tu mirada. 
Escribo frases que hablan solas y mis lágrimas le dan forma a todo este caos que pretende ser algo valioso. 
Ya no pretendo impresionar a nadie. 
Sé de primera mano que todo lo que sube baja. 
Y aún puedo recordarte cumpliendo esa teoría sobre mi cuerpo. 
Con tus pelos de loca y tanta humedad que me ahogaba. 
Sé que hablo mucho para decir poco pero es porque pienso demasiado. 
Quizás buscabas un polvo silencioso. 
Pero yo soy de los que crean un génesis de un beso y ven la muerte sin ninguna luz al final del túnel. 
Por eso abría los ojos cuando te besaba. 
Porque el miedo a dormirme en cualquier momento me hacía dudar de mi existencia. 
Puede que me haya equivocado al equivocarme al moderte el labio. 
Ya no sé si era el de arriba o el de abajo. 
Siempre me guiaba por tu lengua, para no perderme. 
Cerraba los ojos para no ponerlos en blanco. 
Tu voz se volvía terciopelo al salir desde dentro. 
No sé por qué siempre acabo recordando esas noches de sexo. 

Pero tampoco necesito un motivo para dejar de pensarte. 

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