12.7.18

Mar

El sonido del mar te echa de menos,
suena más enafadado cuando estás lejos. 
El viento dice que no es lo mismo esculpir las rocas si no puede esculpir también tu pelo. 
Las golondrinas esperan a que anochezcas para dibujar en el cielo un par de lamentos. 
Las gaviotas te llaman. 
La espuma del mar baña de lágrimas mi cara. 
Mi corazón se expande como la vela de ese velero que veo a lo lejos. 
La marea me llena y me vacío con tu recuerdo. 
El sol me nubla la vista y son tus nubes las que nublan mi cielo. 
La incercia de las olas me conduce a escribir tristezas. 
Las botellas vacías están llenas de preguntas sin respuesta. 
La forma del agua siempre lleva tu nombre. 
Y el miedo a que me mojen charla con el miedo a perderme. 
Se dan la mano entre tanta calma. 
Entre tanto mar sin naufragios. 
Entre tantos barcos fantasma,
que ya no navegan por miedo a permanecer mojados. 

El sonido del mar no es idéntico cuando lo escuchas conmigo,
nos recita melodías de viajero empedernido,
y nos señala el camino al horizonte,
en donde el tiempo y el destino,
por fin se abrazan y ponen nombre,
a las prisas por terminar de escribir el tuyo,
y a la incertidumbre que acompaña haberlo perdido. 


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