Es curiosa la forma en la que alejarse de alguien
a quien quieres
y a quien sientes
quema y cura a la vez.
Es como cuando aguantas la respiración debajo del agua:
"eres como el aire por el que me muero de ganas de respirar
pero aunque lo haga,
aunque lo intente,
sé que mis pulmones se encharcarán,
perderé lo poco que me queda de ti,
y me ahogaré.
Y me duele no poder respirarte
me quema tu aire en el pecho
pero sé que si respiro debajo del agua
sufriré sin que nadie pueda escuchar mis gritos.
Aun así, tarde o temprano tendré que salir a respirar,
porque lo que queda de ti se consumirá
y me quedaré sin oxígeno.
Será entonces cuando decida secarme
y quedarme a vivir contigo,
coger una bocanada tuya
y volver a zambullirme en el agua,
ver cuánto aguanto esta vez
sin tener que recordarte,
rendirme, y dejar que te consumas dentro de mi,
mientras yo me consumo por olvidarte,
mientras yo me consumo por olvidarte,
y que la marea me lleve lejos,
sin respirar,
donde nadie use tu perfume,
donde el aire no huela a ti."
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