Me he acostumbrado a escribir tumbado
para que las lágrimas no me borren las palabras que tanto me cuesta encontrar a veces.
Le he cogido miedo a escribir triste,
le he cogido miedo a preocuparme demasiado.
Siempre se me olvida todo lo que quiero decir,
es como si las ideas huyeran de mí al ver que meto la mano en mi cabeza, para sacar alguna.
Me queda tanto por hacer.
Y no sé ni por dónde empezar.
A veces me gustaría no ser tan grande, no tener que llenar todo esto.
Me encantaría poder encoger para sentirme completo.
Es imposible escribir cuando la vida te deja seco y sin tinta.
No quiero desinfectarme más heridas.
Duele demasiado.
No quiero volver a caer en la nostalgia.
No quiero moverme.
Siento como el hielo se solidifica alrededor de mi cuerpo,
como dejo de sentir
y paso a ser sentido por mi mismo.
Sé que es complicado,
y simple a la vez,
pero prefiero estar congelado antes que derretirme a cada paso.
Sé que seré gris,
que no tendré reflejos,
que mis ojos te llamarán a gritos y les quitaré el derecho a mirar a los demás ojos,
que cada vez que me duerma serás lo último que piense,
que soñaré sudando,
y con miedo,
a que seas demasiado real.
Sé que lloraré por las esquinas,
donde nadie me vea,
porque sé que soy incapáz de dejar de hacerlo.
Me acostumbré a soportar el riesgo y ahora no sé vivir sin sentirlo.
Te echo de menos,
y me echo de menos contigo.
Me duele que la vida no tenga piedad
a la hora de separar,
me duele ver
y solamente poder ver
que no se puede.
Quizás sea egoísta,
pero creo que deja de serlo
cuando tú eres quien sufre en silencio.
Aún no me atrevo a escribir con tu nombre en la cabeza,
a reconocer que te quiero
aunque escribirlo me haga romper a llorar
y romperme al pensar si tiene sentido algo de lo que siento.
No sé qué es lo correcto.
Lo que debería pensar.
Lo que debería hacer.
Lo que debería decirte.
Me he perdido en medio de tanta incertidumbre
y ya no sé si lo que siento es mío
o del pasado
o si tan solo es un producto del miedo.
Y si así fuese, si en realidad sintiese por incercia
yo quién sería
además de un accidente en cadena
además de un misterio sin solución
un juguete roto que nadie sabe arreglar
un cúmulo de errores
y de sueños rotos
que solo buscan sentirse parte de algo
por una vez en la vida
sentirse que tiene sentido
sentir que soy alguien
y que no solo soy algo.
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