somos tormentas en bucle que engullen cada alma
somos un mundo en desuso, una vida ensangrentada
somos el grito del hambre devorando la rabia
somos todo aquello que olvidamos por arrastrar nuestras cadenas
el cementerio de sueños al que rezamos cada mañana
somos un futuro reencarnado en cicatrices congeladas
somos la piedad de un Dios pagano que se corre en nuestra cara
somos las cenizas de un fuego que recorre que cada garganta
las palabras que recordamos son las mismas que nos desahucian
las risas que recordamos son las mismas que nos desgarran
todos los llantos que recordamos son los mismos que nos mantienen en calma
somos el sonido de los grilletes de un mundo moderno con moderna labia
somos tobillos desgastados cansados de andar sin pisar el agua
somos los versos de Neruda atravesados por las balas
somos poemas mojados
cartas que no llegan, regalos que nunca se regalan
somos la cuneta de Lorca convertida en una tumba sagrada
somos pólvora mojada, ladridos de hienas acobardadas
somos ladrones honrados, ciudadanos de corbata blanca
somos futuro necesario porque el presente nos hace daño
somos las prisas por ver llover
el creer o no creer
somos la puta manía de desear que algo nuevo llegue
sin darnos cuenta de que al hacerlo nos precipitamos hacia la muerte
somos la poca vergüenza de echar de menos lo que ni siquiera nos ha preocupado
somos el paraíso póstumo
un criadero de larvas que todo lo comen,
todo lo perforan
por inercia,
somos las ganas de vomitar por comer demasiado
somos las ganas de abandonar por habernos cansado
somos mentiras, somos atajos
somos de todo, menos humanos.
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