18.1.18

Nubes

Vuelve
sobre el silbido del viento vuelve
sobre las nieves sigilosas vuelve
sobre el último pestañeo, vuelve
a quemar la herida primera de todas
el primer aliento exige a gritos su recuerdo
la flor del mundo se riega a si misma
llorando, porque tras este invierno tan frío,
vuelve
sobre el silbido del viento vuelve
sobre las nieves sigilosas vuelve
sobre el último pestañeo, vuelve
a brotar la primavera de entre mis hojas caídas a modo de sendero secreto
como migas de pan que conducen a aquella puesta de sol marina,
mis manos cobrizas intentan alcanzar el cielo
y me entretengo con las nubes, las miro
y ellas me escriben
me cuentan el secreto de los árboles
de por qué el sonido de las hojas es la envidia de la música
de por qué las golondrinas son el carboncillo que todo garabatea,
me susurran que el tiempo es vida
y que en la vida, lo de menos es el tiempo
me señalan los rincones más verdes de la tierra
me explican que las estrellas son violetas
y que cada una de ellas pertenece a un mensaje en una botella
que Dios lanzó al mar de la esperanza
con tan mala suerte, de enterrarse en la arena
y es por eso que soñamos con cometas
es por eso que vacío las botellas buscando las respuestas
que me hagan mirar al cielo,
y no sentir vergüenza. 

Yo, ególatra del yo
les cuento a las nubes que me escuchan cada historia que mis ojos nublan
rememoro las mayores lágrimas, de las mejores historias
les explico por que el mayor poema de mi vida solo son rayas sobre mi piel muda
sobre unos brazos que se dedican a tejer redes que atrapan palabras,
y asesinan los minutos
y saborean la sangre que brota de los labios cortados
de esos besos de efecto retardado
de las veces que bauticé la almohada antes de dormirme
y de las veces que deseé no despertarme por miedo a volver a sentirme
de todos los sinónimos que encontré para describir un solo sentimiento
y la de versos que dejé cojos por miedo a escribir demasiado lejos

yo, soberbio de la humildad
les recito con voz suave los detalles de mi primer beso
mi teoría sobre la soledad 
les cuento lo que ocurre en el mundo
que las luces que ellas ven no son estrellas, sino farolas
y la oscuridad de nuestra tierra no es la nada, sino la rabia
les describo los horrores del miedo
los mayores errores del infierno
nuestra fé en que todo lo cura el tiempo
y que pensamos que la vida es eso, solo tiempo
cuando en realidad lo único que importa es el sentimiento
les cuento, y les muestro lo que mi vista graba desde mi nacimiento
y se adentran en mis pulmones para observar las cicatrices del alma
que vean que todo es cierto
que su horror se convierta en lamento con olor a tierra mojada
al escuchar mis historias que oscurecen sus almas blancas
y mis ojos nublan de gris tristeza
y mi piel pálida refleja las primeras lágrimas de aquellas nubes, mis únicas aliadas
que riegan mi presencia en forma de lluvia ácida
al ser conscientes del dolor de la raza humana, de la peste y la arrogancia
al querer bañar al mundo en un mar eterno de lágrimas
y recordarnos los secretos, los rincones, las estrellas
es su llanto mi esperanza, mientras mis manos temblorosas se alzan 
y mi cuerpo intoxicado alcanza otra botella de la barra
vacía de su alma, y lee su telegrama
para olvidarlo con los efectos de la sobredosis de agua destilada
y es entonces,
sobre el suelo cubierto de rabia
mi ropa ensangrentada
mi mirada clavada fijamente en la nada
y todas esas nubes escribiendo poesía sobre mi piel acicalada
todas esas nubes reaccionando a mis palabras 
regando el mundo de emociones puras,
de mareas de mar de plata
y ríos de ojos de gata
y cascadas de cabello rubio y pupilas grises, réquiem de glaciar
orgasmo de la vergüenza y besos sin lengua convertidos en un último aliento de nicotina en tu portal,
será entonces,
cuando entre comas renazca y reconozca mi silencio entre todos los demás
como señal de la esperanza
y látigo de pestañas arrancadas
porque se quedó sin pétalos el trébol de cuatro hojas
y de algo tiene que vivir el viento, y nuestra fortuna melancólica,
será en ese preciso momento
cuando la calma me invada
al ver que al menos las nubes me aman
y el cielo volverá a entender mis corazonadas
cuando escriba en el aire sosteniendo las gotas de agua con la mirada:
vuelve
sobre el silbido del viento vuelve
sobre las nieves sigilosas vuelve
sobre el último pestañeo, vuelve
a quemar la herida primera de todas
porque tras este invierno tan frío,
vuelve
sobre el silbido del viento vuelve
sobre las nieves sigilosas vuelve
sobre el último pestañeo, vuelve

a brotar la primavera de entre mis hojas. 

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