Tener un trastorno de ansiedad es como vivir caminando constantemente por una cuerda floja entre dos rascacielos, en la que sabes que no te vas a matar si te caes, pero cada vez que te caes sientes que vas a morir. Todos los días pasas por esa cuerda suspendida en el aire sin poder poner los pies en la tierra, ves los rascacielos a lo lejos, uno detrás de ti, que te hace recordar lo diferente que era todo antes de encontrarte atrapado en una caída constante, y otro al final de la cuerda, que te hace creer que algún diá terminará todo esto, pero cada vez que intentas llegar vuelves a sentir que te mueres cayendo, y que una vez en el suelo, con cada pedazo de alma temblando de miedo, retorciéndose de puro sufrimiento, y las lágrimas persiguiendo tus dientes que rebotan en la acera, recuerdas que por mucho que llores, por mucho que te encojas, por mucho que grites, por mucho que sangres, por mucho que te caigas, volverás a despertarte justo en el medio de la cuerda de tu vida, entre el pasado, y un futuro incierto. Simplemente observando entre caídas y reencarnaciones, cómo la cuerda se va alargando y cada vez se hace más fina. Pasan los días, los meses, y los años y te vas dando cuenta de que el vacío que separa los dos rascacielos es jodidamente inmenso, hasta que llega un momento, en el que pierdes de vista tu sombra y ya no te acuerdas de lo que era sentirse vivo. Se te ha olvidado caminar, ya no sabes lo que es no tener miedo, ya no te acuerdas de lo que es relajarte un solo segundo, ya no sabes quien eres, ya no te atreves a recordar quien eras porque sabes que nunca volverás a ser el mismo, porque esa persona ya no existe. Ya no te acuerdas de lo que era sentirse mínimamente seguro, tranquilo, ahora formas parte de la misma cuerda que no te deja respirar. Ahora solo queda el indefinido sufrimiento de morir en vida y no saber como dejar de desaparecer, y un futuro que cada vez se ve más y más lejos, mientras la niebla te devora.
Los términos son muy certeros...
ResponderEliminar