Hace mucho tiempo, los poderosos se dieron cuenta de que para controlar a la gente era mucho más efectivo darles premios antes que latigazos. Hace mucho tiempo, los seres humanos que optaron por la oscuridad en su propio interior tuvieron la triste revelación de que es mucho más fácil conseguir que la gente se mueva hacia una misma dirección si les convences de que esa es la dirección correcta, a través de placeres que únicamente llevan a esa dirección, a través de una vida que solo puede transcurrir por un solo carril, por el carril en el que todos intentamos respirar. Hace mucho tiempo nos hicieron creer que solo existe una forma, que solo existe una dirección, solo existe un dios, una manera de vivir, una vida, un carril, un destino, un título, un trabajo, una casa, una media naranja, una clase social, una clase de sociedad, un tercer o primer mundo, una riqueza, una pobreza, nos hicieron creer en que lo correcto, era sencillamente imposible, y utilizaron las utopías como simples espejismos, lejos de nuestro alcance, invisibles. Hace mucho tiempo los poderosos se dieron cuenta de que utilizar el miedo para que la gente obedezca crea el efecto contrario, pues es el miedo lo que nos ha hecho siempre humanos. Se dieron cuenta de que el miedo es muy poderoso, y de que cuando tenemos miedo podemos llegar a hacer magia, podemos llegar a crear una dirección nueva en el mapa, podemos cambiar los imposibles por jodidas utopías de carne y hueso, que crecen en nuestros corazones y se esparcen por todo el mundo. Se dieron cuenta de que es más facil engañarnos que torturarnos, aunque el fin sea el mismo: respirar.
Hoy, me he dado cuenta de algo muy poderoso, y es que siempre he tenido miedo, y siempre he odiado tener miedo. Siempre he tenido miedo del mundo que me rodeaba, de todo el dolor que mis ojos podían ver, de todo el sufrimiento que podía llegar a entender, de sentir en lo más hondo de mi que el mundo se muere y todavia no me ha dado tiempo a poder besarlo, acariciarlo, abrazarlo y curarlo. De que las personas que amo sufren y muchas veces no voy a poder ayudarlas, de que todos cargamos con venenos en la sangre que no deberíamos tener, que lo veo todo tan gris a veces, que lo único que siento es una infinita, amarga y completamente sincera pena, y una última esperanza, como el brote verde que crece en medio de un bosque quemado, de encontrar a alguien que vea lo mismo que yo, y dejar de sentirme solo.
Pero hoy, me he dado cuento de algo tan poderoso, de algo tan real e irrefutable, que no puedo guardármelo solo para mí.
Hoy he comprendido que el miedo es algo valioso, que el miedo es lo que de verdad demuestra que estas vivo, que todos nacemos con miedo y por eso lloramos, y es lo que nos hace verdaderamente humanos. Que todos, absolutamente todos, tenemos miedo. Vosotros tenéis miedo, tenéis miedo de perder aquello que amáis, tenéis miedo de ver tanto sufrimiento a vuestro alrededor, tenéis miedo de llegar a entender la agonía del mundo, tenéis miedo de no ser capaces de cargar con tanta responsabilidad, tenéis miedo de sentiros solos, de volver a sentiros desesperados, de no encontrar la ilusión en ninguna parte, tenéis miedo de no ser capaces de seguir, de no encajar, de romperos en mil pedazos, de morir en vida, o de vivir muriendo.
Yo también tengo miedo. Tengo muchísimo miedo, porque estoy jodidamente vivo y despierto.
Y es por eso que debemos sentirnos por lo menos tranquilos, con la conciencia un poco en paz, debemos querernos un poco, porque tenemos miedo de que nada cambie, de que la gente no cambie, porque ellos también tienen miedo.
Creo que en el mundo existen millones de tipos de personas, una por cada persona. Pues lo que nos representa no es nada más que cómo decidimos afrontar nuestros miedos, nuestros actos, nuestra intención, nuestros sentimientos. Y en el mundo hay muchísima gente con miedo que no sabe, no quiere o no se cree capaz de hacer lo necesario para dejar de vivir con miedo, y pasar a vivir de él.
Por eso os quiero dar las gracias, a todos y todas aquellas que vivás persiguiendo lo más noble que se puede perseguir, a uno mismo, como individuo, como ser humano. Os doy las gracias por hacer del mundo una revolución.
Creo que el amor no se puede encerrar en una sola definición, pero una de ellas sería, sin duda: entender el miedo de otro como el miedo de uno mismo, y preguntarnos qué es lo que nos gustaría recibir para combatir contra ese miedo, para dárselo a esa persona, y ayudarla, y hacer del mundo una revolución más, y cada vez más grande.
Creo que las personas no somos ni buenas, ni malas, somos imperfectas, pero todas buscamos algo en común: la felicidad. Y creo sinceramente, que la felicidad no puede residir en nada negativo, es algo que en el fondo, todos sabemos, pero puede que nos de miedo escuchar.
Gracias.
31.1.17
Revolución
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario