Te convertiría en guitarra, sólo para que el mundo pudiese escuchar la música que llevas dentro.
Te llevaría a todas partes, y sonarías en cada estación de metro.
Serías ese par de acordes, que hace sonreír a los desgastados trabajadores de las ciudades.
Serías el primer momento de la historia, en el que se juntaron los sonidos necesarios para que naciese el Blues.
Tocarte sería, como acariciar la esencia de la vida de Syd Barrett.
Besarte podría llegar a ser, la verdadera personalidad de David Bowie.
Follar contigo, sólo se describe con el solo final de Comfortably Numb.
Verte leer, es Perfect Day de Lou Reed.
Beber contigo, y ser un Passenger más de la locura de Iggy Pop.
Escucharte hablar, es una balada de Aretha Franklin para mis oídos.
Verte cantar, no podría recordarme más a Amy Winehouse.
Recogerte las lágrimas y mandarlas al cielo junto los solos de Eric Clapton.
Verte a lo lejos, y que mi cabeza reproduza Ain't No Sunshine de Bill Withers.
Bailar contigo, joder, me devuelve al Woodstock de Jimi Hendrix.
Acostarme a tu lado, bajo la oscuridad, acariciarte la espalda con la misma magia con la que Ray Charles creaba milagros en su piano.
Escribirte poesías y sentirme el puto B.B.King de la literatura.
Acariciarte el pelo como los labios de Bob Dylan acarician la armónica.
Agarrarte la cintura con la fuerza y delicadeza del rock de Chuck Berry.
Morderte el cuello con toda la revolución de la movida madrileña.
Arañarte desde el cuello a las clavículas con la elegancia de Loquillo.
Que dejemos la cama Siniestro Total.
Verte reir, al ritmo inconfundible de los Rolling Stones.
Saborear tu ira con el amargo regustillo de los Ramones.
Hacer que te palpite el pecho, y que tu sudor me sepa a Led Zeppelin.
Pasarme las tardes de invierno recreando la portada del Definitely Maybe, en nuestro Oasis.
En definitiva, disfrutar de cada momento en tus canciones como los gritos de Janis Joplin.
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