18.11.16

Cuna

No puedo dormir asi que aprovecho para escribirte una de mis tonterías sin sentido. A veces desearía no pensar, y no es porque no me guste hacerlo, sino que no me gusta lo que pienso, o puede que sean los pensamientos lo que lleguen a odiarme. A veces pienso que ojalá inventasen el silencio en forma de pastilla para poder tener unos minutos de paz en mi cabeza, pero me doy cuenta de no se puede inventar algo que ya se ha inventado, y que traemos de serie normalmente. Aún puedo recordar esos momentos de mi vida en los que podía hacer cualquier cosa sin la menor preocupación, y aunque los recuerdo de una forma muy difusa, lejana y a veces fría, disfrutaba, ya te digo que si disfrutaba, podía llegar a ser el niño más feliz del mundo con las cosas más sencillas de esta vida, simplemente mi existencia era algo que me retroalimentaba, me daba energías para seguir soñando, mi vida me hacía vivir, y ahora me doy cuenta de que lo que necesito para poder llegar a dejar de sufrir a ratos, es tan grande e intangible que me asusta. Ahora me doy cuenta de que lo que un día era mi mayor tesoro, hoy es una piedra atada al cuello que me toca arrastrar intentando no ahogarme, supongo que así es la vida. Cuanto más crecemos, más necesitamos para llenar el vacío que nos provoca crecer. Cuanto más crecemos más olvidamos lo que llegamos a ser un día, al principio de nuestros días.
Cuanto más maduramos más olvidamos quiénes somos, y nos centramos en quiénes deberíamos ser. Olvidamos jugar al pilla pilla, olvidamos dar palmas, olvidamos reir por cualquier cosa, olvidamos que sólo necesitábamos un suelo y unos trozos de vidrio redondos para emocionarnos, olvidamos no tener miedo de llorar, tanto en nuestra soledad, como delante de los que también lloran a solas, olvidamos las rozaduras de los zapatos y las caídas intrépidas, sobre todo olvidamos que todos nos caímos alguna aprendiendo a montar en bici, patinar, o incluso anda, olvidamos la emoción de saltar desde sitios súper altos y que al caer el mundo nos vea como una amenaza, porque no te has hecho daño, olvidamos imaginar historias que tienen su peso en oro, sobre batallas entre muñecos, aventuras en el espacio, dinosaurios que hablaban, olvidamos hacer el ruido de un motor con la boca, olvidamos jugar a las pistolas y que se nos secase la boca de tanto disparar, olvidamos ayudar a cualquiera que necesite ayuda, olvidamos pedir ayuda para cualquier cosa, olvidamos querer a tus amigos mas que a cualquier juguete, cromo, muñeca o chuchería que se te presentase, olvidamos no cansarnos nunca, olvidamos vernos perfectos, olvidamos la vergüenza por sentir cosas por alguien por alguien y lo transformamos en miedo, olvidamos reirnos con la palabra pito y divagar con lo que podría llegar a ser una vagina, olvidamos sentir el peso de los insultos en nuestra lengua, olvidamos que las palabras duelen, olvidamos pedir perdón con los pies cruzados y la cabeza agachada en señal de sincero arrepentimiento, olvidamos perdonar con un abrazo, olvidamos mirarnos al espejo y en vez de juzgarnos, poner caras raras, olvidamos desear crecer para poder lavarnos las manos sin el taburete, olvidamos emocionarnos con películas sin efectos especiales, sin sangre o explosiones, olvidamos lo importante que era para nosotros la nieve ya que significaba libertad, olvidamos que los deberes se terminaban después de la merienda y únicamente para salir a jugar, y sin jugar, uno no dormía. Olvidamos contar nuestras pesadillas, olvidamos decir todo lo que pensamos sin miedo a que nos hagan daño.
Olvidamos los besos de nuestra madre, los juegos en los que sus dedos apretaban tus nudillos uno por uno y siempre, siempre, siempre acababas riéndote porque te hacía olvidar todas las penas que un alma como la tuya pudiese llegar a sentir, y ahora en vez de jugar con ella, llenamor la pared de sangre, olvidamos el tacto de las manos de nuestro padre, el olor de su barba, olvidamos su risa cuando le decíamos que le pinchaba a cara, olvidamos escuchar la puerta de casa abrirse y salir corriendo a abrazarle, olvidamos notar su abrigo frío y sus brazos recorriéndote la espalda. Olvidamos las ganas tremendas que teníamos de ser mayores para poder hacer cualquier cosa, y ahora nos damos cuenta de que ojalá pudiésemos hacer la mitad, de las cosas que hacíamos antes. Olvidamos que mirábamos el mundo con ganas de comérnoslo y ahora cada día el mundo nos come un pedacito más de esperanza.
Olvidamos ver la vida con ilusión para llegar a pensar que nuestra forma de ver la vida son ilusiones.
Uno crece, y sufre, llora, sufre y vuelve a llorar.
Las personas nos cerramos porque el miedo nos consume.
Somos educados por personas que en su día también olvidaron todas estas cosas.
Aprendemos demasiado, pero nadie nos enseña a no olvidarnos.
Nos caemos, y nos volvemos a caer antes de poder siquiera darnos cuenta de que estamos en el suelo. Pero como la gente crece, sufre, llora y sigue olvidando, también se olvidan de ayudar a cualquier persona que lo necesite. Y te das cuenta de que por primera vez en mucho tiempo, estas solo. Creo que a eso es a lo que llaman "hacerse mayor"
Pasar de ser tú, a ser tú, y los demás.
Yo hoy quería compartir un secreto que acabo de descubrir según escribía todo esto.
Las personas nos pasamos tres partes de nuestra vida buscando al niño que llevamos dentro, sufrimos a diario, a cada hora, a cada minuto y a cada segundo intentando buscar algo que no sabemos qué es, pero que notamos y sentimos que necesitamos como si fuese agua para beber, aire para nuestros pulmones, o el beso de buenas noches que nos sigue faltando.
No nos damos cuenta de que lo que buscamos nunca hemos dejado de tenerlo, pero lo hemos olvidado. Hemos olvidado lo que se siente al tener la certeza absoluta de que la vida te pertenece y de que gritar "soy el rey del mundo" subido al tobogán te hacía realmente ser el rey, pero de un mundo que solo tú conoces, tú mundo, tu ser, tú.
Creo que este es el motivo por el que dicen que para habitar en el Reino de Dios hay que ser un niño por dentro, y pobre por fuera.
Creo que este es el motivo por el que a muchas personas no le gustan los niños, porque no entienden la vida, a otros les encantan porque viven recordando, otros creen que deben tenerlos para seguir buscando lo que nunca podrán encontrar si no dejan de buscar.
La verdad es que no tengo ni idea de por qué te he escrito todo esto, pero cuando me pongo a escribir me puede salir por cualquier cosa y mejor que lo leas tú, que creo que te gusta, a que se quede por ahi guardado. Si llego a hacerte sentir algo, habrá merecido la pena.
Todo esto me sale solo, según voy escribiendo, lo que me hace darme cuenta de que las mejores ideas y las mas puras salen cuando dejas que ellas sean las que te guíen. Me da mucho miedo dejarme llevar, pero es algo que me ha traido cosas muy buenas, y muy malas, todas con un significado. Se que me he comportado de una manera bastante controladora, y lo primero que tengo que hacer es aceptarlo, pero ya sabes, a veces olvidamos que los mejores juegos son en los que ningún personaje puede morir porque cualquier cosa es posible, y cuanto más se vuela, más divertido es.
Nunca te olvides de quien eres en realidad, nunca pienses que la luz que trajiste al mundo se ha perdido, lo llevas todo dentro de tu pecho.
Nunca te olvides de que desde que naciste, tú siempre has sido grande, y que cada día te expandes como todo un universo, sin fin.

Quiérete y ama.

3 comentarios:

  1. Todo lo que pueda decir sobre lo que has escrito va a quedarse corto, así que, mejor te doy las GRACIAS por removerme tanto con una entrada. Y sobre todo, por hacer que me parara a pensar. Enhorabuena.

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