me siento solo, dañado, agrietado
echo de menos las conjunciones en mi cabeza
los lo siento, y el te perdono
el perderle el miedo al cargo de conciencia
pasos vacíos, tan ligeros como pesados
destrozan los baldosines
aniquilan recuerdos en cada vaivén
la suela nunca se despega del todo
y cada zancada se convierte en un salto
al país de nunca jamás
me siento ahogado, y a la vez quemado por mi propia llama
atropellado, fusilado por las circunstancias
guardo un vaso de leche rancia entre los ojos
por si cuando lloro, me entra sed
así aprendo a no tragarme las lágrimas
me late el pecho cuando pienso en ser feliz
yo antes solía escribir sobre los besos, sobre lo que sentí
me acuerdo de cuando entraban pensamientos
sin llamar a la puerta, yo sonreí
impares palabras pareadas,
que corean a voces blancas los arbustos
de que siento un corazón recién nacido
deseoso de terminar ya de nacer
porque me siento solo, y literalmente me siento
a contemplar la noche pálida
las luces que amargan la vida
y los detalles tan poco detallados de la realidad
si existe algo en esta vida, es mi deseo de ser tu mano y mi mejilla
de crecer, curarme las heridas,
tumbarme en tu regazo y regar alto
nuestras espinas
quiero dejar de querer cosas,
y aprender a amar las centésimas de vida
necesito respirar aire tan puro
como tu mano y la mía
abrazadas entre el humo,
que provocan nuestros fuegos
y las plantas que aniquilan,
los restos de las cenizas,
de tus manos y las mias,
abrazadas entre brisas
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