31.3.16

Teatro

Si la vida es un teatro, ¿yo soy el actor, o el personaje?
Quizás, y sólo quizás, el pánico escénico tenga infinitas maneras de manifestarse. El afilado cuchillo que destroza toda tu garganta no tiene miedo, la sangre que ahoga todas tus palabras no tiene miedo, el interior de tu pecho, huecho por la devastación de la vergüenza, no tiene miedo.
Y bien, ¿que coño es el miedo?
Puede que tan sólo sea un reflejo de ti, y con reflejo me refiero únicamente a una proyección de lo que consideramos real sobre otra superficie ajena. Puede que el miedo parta de la imaginación, o quizás sea la imaginación presa del miedo. Se me ocurre, por divagar entre estacadas, que el miedo podría o pudiese ser la proyección de uno mismo sobre el suelo que menos nos gusta pisar, el espejo que más odiamos, el recuerdo que más nos duele o el futuro que más...¿tememos?
¿Cómo cojones se puede tener miedo de una proyección, si el propio miedo es la proyección? La respuesta es sencilla, si no existiese el miedo al miedo, no cabría la posibilidad de temer al futuro. ¿Por qué tememos al miedo? ¿No es como cuando un perro se persigue la cola hasta que se la muerde? ¿Como podemos temer algo que es producto de nuestra imaginación, si a la vez ese temor es producto o factor de alguna otra cosa? ¿Como podemos morir dos veces?
Si el miedo es el producto de nuestra imaginación sobre un escenario malo, maligno, perverso y personal; el miedo a una función futura gozaría de dos mágicas incógnitas, el miedo a la actuación, y el miedo a actuar. ¿Iguales, similares, parecidos quizás? la esencia de todos los miedos no es más que la carencia de esencia, el vacío, la nada y la destrucción de algo de fe.
La creación del miedo a través de la imaginación, la creación de la imaginación a través del miedo, el encarcelamiento en la mente pacífico, sereno, reformisma, latente como el veneo hemotóxico de una serpiente, aquel que te quema la sangre hasta llegar a hervir y te deforma para que nunca vuelvas a ser el mismo.
Así pues, si la vida es un teatro, qué es el miedo escénico sino el miedo al propio miedo, y el futuro al terror sino mejores amigos de la infancia. Cuál es la herida de vivir que más cuesta cerrar, si no es el miedo a la actuación, y a la dura hazaña de actuar.
Por terminar como se empieza, entre telones apagados, si la vida es un teatro, ¿qué soy yo, el personaje, el actor, o el decorado?

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