21.12.15

Viejos nudillos

Tras un olor de mujer
de vino amargo canta el mío
tragó el soñado
unos labios de amatista.
Tras unos rojos
nudillos pálidos, pestañean
contemplando el réquiem
de los otros negros en los ojos.
Tras unas velas sin capilla
y unos gatos sin bozal
sin correa
fue decir adiós, a tu pequeña poesía.
Brotaron deseos
de volver a ser
aquello que uno nunca pudo olvidar
de acariciar la falta de pulso.
Contemplar el invierno en su piel
las estaciones en sus zapatos
manchados por la lluvia de la muerte
vivir para ver la vida emancipada.
Fue quererte sin saber querer
luchar por crear sin fuerzas
sufrir por no poder llorar
llorar por no encontrarme fuera.
Volvió a ser
una cuenta atrás
el olor de una mujer.
Nunca dejó de ser
una lucha eterna
entre ser y no ser mío.
Siempre será
aquella herida
que me produjo
no poder sentirte
entre mis brazos
dentro de mis ojos
y fuera de mis labios.
No sabría describirte
la ensecia de mis sentimientos
pero sí la de los viejos tiempos
la de las risas
la esencia de echarte de menos.
Será que el tiempo es un maestro
de la ironía y el "ya te lo dije"
o puede que tambien
fríos nudillos te acaricien, ahora que ya no puedo.
Llama a la puerta el "te echo de menos"
por la mirilla se asoma el dudar
de si es verdad que a ti te añoro
o tan solo tengo mono de llorar.
Y retuerce en la cabeza el pensamiento
de si es a ti a quien quise
o a mi yo perdido en la historia
de si es verdad que a ti te añoro
o tan solo echo de menos añorar.

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