Violentamente dueña de mí
persuasivamente
increpante soñarte amanecer
velas dormí
velas velé.
Intrincante, do, re, mi
pues tablones bailan
solos,
pues las suelas bailan
contigo.
Aurora de mil lunas,
de hasta llena melancolía
pies brillantes y serenos,
timidamente me intimidas.
Débiles pestañeos
mi silbido perfumado
reconocido en pleno corazón,
te aguarda.
Como la primera vez
en la que nuestros labios se odiaron
por conocerse,
fue que dije: no eres mía
fue que fuiste tú, y yo no lo sabía.
Notas rotas libertinas
amantes entre ellas,
recíprocas,
áureas,
infinitas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario