Razonar es lo único que te puede acercar y alejar recíprocamente de la sombra que llevas pegada.
Con los ojos bien pegados intentamos avanzar
sin saber muy bien cual es
el horizonte,
sin embargo ni deuda
caemos en el pasado
en plena idea del
pozo,
del que nacimos,
somos dueños de lo único que nos pueden quitar, la soledad
intentamos caminar mientras sentimos cientos de miradas desafiantes,
volvemos a caer en el nosotros
y en el plural de una mentira tan pasajera
como distante,
es por eso que al hacerse noche la propia luna amanece blanca,
no se sabe cuál es el sabor
de los colores
hasta que te tragas la última de aquellas pinceladas,
recaer y volver a besar aquel tropezón
sin dejar de echar de menos las zancadillas que de algún modo, te permitieron levantar el suelo
si existe algo que el ser humano no puede conocer
es la cantidad de tristeza que se necesita para seguir vivo,
pero a pesar de las esposas continuamos
y cualquiera que nos vea nos preguntará por qué,
ni si quiera nosotros lo sabemos,
ni pensamos en una respuesta digna de responder,
pero cada paso se hace gigante
y cada lágrima cuesta más de engullir,
llega un punto en el que
lo mismo que te hizo grande
te devuelve a un eterno bostezar
a sentir que las mayúsculas NO existen,
y que las corcheas no son más que un vendaval,
que los signos de exclamación solo golpean,
a aquellos que se atreven
a galopar,
que no soy dueño de mis mentiras ni de mucho menos,
intentar rezar,
no soy dueño de mi despertar
ni de la palabra propiedad,
ni puedo alquilar mis recuerdos ni sé,
ni mis dedos me contestan al hablar,
no soy dueño de lo que pienso ni de lo que escribo,
no puedo volverme a flagelar,
no soy sincero si no miento en lo que siento,
no soy testigo de esa eterna realidad,
no existe poeta más sincero
que aquel que escribe para llorar,
ni poesía más llorona
que la que nace de un suicidio emocional,
caímos presos de aquel plural envenenado,
en una tristeza con nombre de ojalá
he vuelto a odiarme como hasta hace medio verso,
es todo lo que puedo recordar.
no puedo llegar a creer
que mi interior sonría
ante tanta soledad,
será que los años pasan
pero que las espinas
no se vuelven a clavar,
ahora entiendo por qué
las rosas nunca besan,
no necesitan volver a brotar
no son precisas a la hora de vomitar
sólo precisan el tiempo para aflorar
ahora entiendo por qué mi vida no deja de sangrar,
vivo en un puente en el que el agua no deja pasar
espuma de ojos tan azules como el mar
sales de llantos tan profundos como recientes
como el viejo aroma a cristal
tan vacío el vaso como mi mente
tan imposible ser valiente ante la muerte
recibes balas ante tu cargador gastado
y nunca disparas a un blanco que no te haya dañado
es por eso que tu cabeza nunca miente
porque sin sangre
ni la misma corriente
sabe si es marea llena o bajamar
si es la pena o el no poder amar
si es la tristeza o soñar con soñar
si es llorar por verte o verme a mi
si es romperme contra el muro gris
o es gritarme contra el espejo de mi plural.
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