Encima de las escarchas de los muertos nos corroboramos ante
la posibilidad de creer en lo incierto, puede que las voces femeninas se alcen
contra los muros de pladur, enriqueciendo las golondrinas de toda una vida
dedicada al placer de los sentidos. Pocas sensaciones se asemejan a la voluntad
de crecer, pocas creencias llegan a ser adquiridas pues no se considera
creencia una experiencia vivida sino una muerte sensorial anticipada siquiera a
la realidad. Existen mundos que viven en pequeñas circunferencias de mentiras,
dedican palabras al tiempo del mismo modo en el que Mozart comprende los ritmos
de su corazón, y decide, después de escuchar, crear una última obra albergada
en su más fiel intención. Pues no es motivo de causas la inspiración, no se
llega a malinterpretar el destino precisamente viviendo fiel a la vida, uno no
comprende lo que la esencia guarda hasta que decide abrir las pupilas, uno no
puede controlar las semillas que caen en su corazón, uno no puede controlar el
deseo, el sentido y consentido temor a convertirse en dos. De la misma forma en
la que existen tiempos que el ser humano no inventó existen vidas que no
podemos llegar a manejar, ni a vivir de forma física. El baile de los relojes
nos otorga pequeñas caricias, pequeños lametones de temor hacia que llegue
nuestra hora, y volvemos a malinterpretar el movimiento de las agujas, no se
mueven de forma lineal, bailan con nosotros pero no paramos de pisarlas con
nuestra torpeza, benditos aquellos que bailan sobre los pies de los segundos,
como si de sus padres en un día de una boda cualquiera entre princesa y principesco
tratase el desenlace primordialmente ante el nudo de sus zapatos. Felicitaciones
a aquellos que pudieron encontrarse entre tanto desperfecto perfeccionado,
podría decir hoy en noche que no existe nada más puramente poético como vivir
fiel a los cuentos de buenas pesadillas y buenas lamentaciones que te contaron
las lágrimas. Se podría entender el hecho de llorar como un milagro, pues todo
el mundo lo ve pero casi nadie es capaz de comprender lo invisible, toda
persona está capacitada para limpiarse las lágrimas, pero no todos lo están
para almacenarlas en un hueco de tu corazón, observarlas, y dejar que sean
ellas las que te limpien.
No he experimentado nada tan bello como el llanto, bajo mi
propia vista es el tacto que nos convierte en humanos, es lo que nos distingue
de ser cualquier otra cosa, las lágrimas, las benditas lágrimas, dueñas de los
sentimientos más profundos y excepcionales.
Todos tenemos un yo que nos encanta, un yo que sencillamente
no nos desagrada, y un yo que odiamos casi tanto como a nuestra falta de
control, y todos ellos, tienen a su vez su otro yo, su otro yo, su otro yo...
¿Deberíamos aprender de todos ellos, exprimir aquellos que nos hacen sentir bien,
eliminar aquellos que nos hacen doler, o simplemente no pensarlo?
Creo sinceramente que tengo tantas personalidades como
maneras de escribir, o puede que tenga tantas maneras de escribir como personalidades.
Un poema necesita de versos de todo tipo, al menos un poema escrito por mis
manos. Un poema necesita respirar, necesita combustible, los versos necesitan
sentirse vivos sentirse exhaustos y resplandecientes, un poema debe ser un
grito al mundo, un llanto a la almohada o un susurro al oído pero debe ser, un
poema debe ser, y debe ser libre. Un poema debe de ser libre de ser, en
consecuencia de que un escritor que es, debe de ser libre de ser. Espero no
conocer nunca a un escritor que no sea libre de sentir, que no deje ser a sus
sentimientos. Un poema debe de ser libre de ser, por tanto las maneras que
tengo de escribir deben de ser libres de ser, mis personalidades deben de ser
libres de ser, y mi amor debe de ser libre de ser.
En relación al sentir de la vida concibo la idea de que el
amor puro hacia uno mismo se basa en la libertad, y la libertad no es precisamente eliminar lo puramente
doloroso, ya que no todo el dolor es malo por el simple hecho de doler, sino
que la libertad es ser, la libertad es dejar ser, la libertad es la vida, el
amor hacia uno mismo es querer vivir de una forma libre, querer vivir de una
forma libre es querer sentir, querer ser un poema libre de ser, querer ser un
grito al cielo, un sollozo a la almohada, un susurro al oído o incluso la
muerte. No temáis pues, de esta vida se puede escribir poesía de absolutamente
todo, dejaros ser, amad a todas y cada una de vuestras personalidades pues
todas y cada una sois vosotros, y os garantizo, que no hay nada más bonito como
aceptarse y descubrir que estabas más unido contigo mismo de lo que creías.
Amaos, pues el amor es lo que mueve o deja de mover al mundo, y lo que hace que
yo pueda escribir y como otras infinitas flores broten palabras para hacer
cambiar de color la realidad. Amaos, pues todos y todas sois poemas, y merecéis
ser libres de ser.
No hay comentarios:
Publicar un comentario