15.11.15

Ser libres de Ser



Encima de las escarchas de los muertos nos corroboramos ante la posibilidad de creer en lo incierto, puede que las voces femeninas se alcen contra los muros de pladur, enriqueciendo las golondrinas de toda una vida dedicada al placer de los sentidos. Pocas sensaciones se asemejan a la voluntad de crecer, pocas creencias llegan a ser adquiridas pues no se considera creencia una experiencia vivida sino una muerte sensorial anticipada siquiera a la realidad. Existen mundos que viven en pequeñas circunferencias de mentiras, dedican palabras al tiempo del mismo modo en el que Mozart comprende los ritmos de su corazón, y decide, después de escuchar, crear una última obra albergada en su más fiel intención. Pues no es motivo de causas la inspiración, no se llega a malinterpretar el destino precisamente viviendo fiel a la vida, uno no comprende lo que la esencia guarda hasta que decide abrir las pupilas, uno no puede controlar las semillas que caen en su corazón, uno no puede controlar el deseo, el sentido y consentido temor a convertirse en dos. De la misma forma en la que existen tiempos que el ser humano no inventó existen vidas que no podemos llegar a manejar, ni a vivir de forma física. El baile de los relojes nos otorga pequeñas caricias, pequeños lametones de temor hacia que llegue nuestra hora, y volvemos a malinterpretar el movimiento de las agujas, no se mueven de forma lineal, bailan con nosotros pero no paramos de pisarlas con nuestra torpeza, benditos aquellos que bailan sobre los pies de los segundos, como si de sus padres en un día de una boda cualquiera entre princesa y principesco tratase el desenlace primordialmente ante el nudo de sus zapatos. Felicitaciones a aquellos que pudieron encontrarse entre tanto desperfecto perfeccionado, podría decir hoy en noche que no existe nada más puramente poético como vivir fiel a los cuentos de buenas pesadillas y buenas lamentaciones que te contaron las lágrimas. Se podría entender el hecho de llorar como un milagro, pues todo el mundo lo ve pero casi nadie es capaz de comprender lo invisible, toda persona está capacitada para limpiarse las lágrimas, pero no todos lo están para almacenarlas en un hueco de tu corazón, observarlas, y dejar que sean ellas las que te limpien.
No he experimentado nada tan bello como el llanto, bajo mi propia vista es el tacto que nos convierte en humanos, es lo que nos distingue de ser cualquier otra cosa, las lágrimas, las benditas lágrimas, dueñas de los sentimientos más profundos y excepcionales.
Todos tenemos un yo que nos encanta, un yo que sencillamente no nos desagrada, y un yo que odiamos casi tanto como a nuestra falta de control, y todos ellos, tienen a su vez su otro yo, su otro yo, su otro yo... ¿Deberíamos aprender de todos ellos, exprimir aquellos que nos hacen sentir bien, eliminar aquellos que nos hacen doler, o simplemente no pensarlo?
Creo sinceramente que tengo tantas personalidades como maneras de escribir, o puede que tenga tantas maneras de escribir como personalidades. Un poema necesita de versos de todo tipo, al menos un poema escrito por mis manos. Un poema necesita respirar, necesita combustible, los versos necesitan sentirse vivos sentirse exhaustos y resplandecientes, un poema debe ser un grito al mundo, un llanto a la almohada o un susurro al oído pero debe ser, un poema debe ser, y debe ser libre. Un poema debe de ser libre de ser, en consecuencia de que un escritor que es, debe de ser libre de ser. Espero no conocer nunca a un escritor que no sea libre de sentir, que no deje ser a sus sentimientos. Un poema debe de ser libre de ser, por tanto las maneras que tengo de escribir deben de ser libres de ser, mis personalidades deben de ser libres de ser, y mi amor debe de ser libre de ser.
En relación al sentir de la vida concibo la idea de que el amor puro hacia uno mismo se basa en la libertad, y la libertad  no es precisamente eliminar lo puramente doloroso, ya que no todo el dolor es malo por el simple hecho de doler, sino que la libertad es ser, la libertad es dejar ser, la libertad es la vida, el amor hacia uno mismo es querer vivir de una forma libre, querer vivir de una forma libre es querer sentir, querer ser un poema libre de ser, querer ser un grito al cielo, un sollozo a la almohada, un susurro al oído o incluso la muerte. No temáis pues, de esta vida se puede escribir poesía de absolutamente todo, dejaros ser, amad a todas y cada una de vuestras personalidades pues todas y cada una sois vosotros, y os garantizo, que no hay nada más bonito como aceptarse y descubrir que estabas más unido contigo mismo de lo que creías. Amaos, pues el amor es lo que mueve o deja de mover al mundo, y lo que hace que yo pueda escribir y como otras infinitas flores broten palabras para hacer cambiar de color la realidad. Amaos, pues todos y todas sois poemas, y merecéis ser libres de ser.

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