Estoy deseando saber quién cojones soy o a quien he llegado
a convertir en mis ojos, estoy deseando explotarme a latigazos para comprobar
si sé doler o tan sólo sufrir, vivo por no querer vivir dolorido, soy otro más
de los que yacen en las aceras mirando a los que pasan sin ningún tipo de
sentimiento más que el miedo reflejado en las miradas ajenas
Que hoy importa más un polvo que un trozo de cielo o una
vela que el fuego eterno, que vivan los mitos del infierno los cuales
gobernados por fascistas se convierten es las brisas, que mueven este mundo
ensuciando nuestra vista, nuestros ojos de mierda se desesperan a la hora de
escuchar las canciones que suenan en la radio, no quiero volver a sentir
odio pero es que el odio si me quiere volver a sentir, con la pequeña sonrisa
de niño débil mendigo por el mundo un cigarro tan gris como mi alma. Que no, que no quiero
vuestra sucia atención ni vuestros vacíos lamentos, prefiero mil veces una
hostia a un beso por pena, yo soy el único que me puede limpiar las lágrimas
sin hacerme daño.
Llega un momento en la vida de cualquier psicópata en el que
se da cuenta de que en realidad ya no se divierte y dice, joder, voy a hacerme
daño. Voy a volver a saltar desde versos tan distantes como la mujer que tengo
en la cabeza pero que nunca existe, será que soy yo quien no se atreve a
aprender de los errores, o serán las pequeñas cenizas las que no se atreven a
arder de nuevo. SERÁ QUE MI CORAZÓN YA SE HA QUEMADO TANTAS VECES QUE NO PUEDE
BOMBEAR MÁS QUE ODIO. He confiado en quien me ha amado y he amado en quien no
sabía confiar, soy un amante paranoico que oye voces en los vasos, en las
siglas que persigue en los percheros deja el alma y en las sillas deposita sus
nalgas de mierda. La ventaja de no saber quién eres es que puedes soñar sobre
tu muerte. Esa sonrisa de loco que se te queda al romperte los huesos de la
mano, esa sensación de placer que recorre tu cuerpo al darte cuenta de que eres
un cabrón de mierda, al ver que todo lo que haces es por ti para ti pero no contigo.
Me arrepiento de arrepentirme, toda la vida intentado no
dejar de crecer para que ahora mire hacia atrás y no vea nada bueno. Los que un
día estuvieron consiguieron que dejara de existir. Los que un día me amaron
consiguieron que no pueda amar. Los que un día me hicieron reír consiguieron
romperme las muelas cagándome en la boca sus sucias mentiras, sus sucios para
siempre, sus sucios abrazos y sus lamentaciones “joder Pablo lo exageras todo”
A ver si queda claro, para mí la revolución se llama
suicidio, no existe alguien tan valiente como para volver de aquello que no
conoce, nunca he escrito para los demás, nunca he llorado para mí, nunca he
vivido de verdad, nunca he dejado de morir. Será que me gusta quemar cosas
porque acaricio la compañía, tiene gracia que la destrucción sea lo único que
me reconcilie conmigo mismo, he intentado arrebatarme el miedo, he acabado por ser
uno más que corre a tientas, he acabado por resucitar entre los dientes que
escupo al suelo.
Tengo miedo, para qué negarlo, mi segundo nombre es
incertidumbre, no saber lo que va a pasar mañana es normal, pero no saber lo
que está pasando se llama Prozac.
Voy a reinventar la resurrección, Jesús no tenía agujeros
en las manos sino balazos tele transportados y disparados por la Iglesia,
por esa sucia red de ratas cancerígenas que crean escuelas de pedofilia y
sectas. El mundo está tan podrido que ya no da ganas de vomitar, da ganas de
desaparecer, me gustaría poder contar cuanta gente se quita la vida por culpa
de unos corruptos de mierda, pero no me da la cabeza para pensar en tanto
dolor, vivimos en un mundo con cuatro árboles y millones de demonios, la calle
debe arder y reventarse las cabezas de los terroristas que matan hasta almas. El
síndrome de Estocolmo nos engulle, el noventa por ciento de mis daños son
producto de vuestras ambiciones, no existe peor castigo divino que intentar
cambiar lo que el dinero tiene fijo, menos los contratos, sucios papeles que te
atan a un puesto de trabajo forzado. Las calles tienen que arder, todo va a
arder.
Me gusta cambiar de tema, me gusta suicidarme de vez en
cuando pensando en vino, en las cervezas que me dejan tonto y los padrinos de
las bodas de los pijos. No existe peor sistema que una democracia fascista, es
la mentira que gobierna sobre personas, la mentira que ahoga mentes nuevas, te
dicen que eres libre y lo único que haces es elegir el color del collar pero es
siempre el mismo perro. El mundo está enfermo y creo que me han contagiado,
echaba de menos vomitar verdades, las calles deben arder y entre el suicidio
del mundo nacerá la libertad, no sabemos gritar porque el grito es ilegal, aunque
el fuego no tiene dueño.
Cuántos niños dejaban leche a los reyes y ahora un
currículum de sus padres, si luchas por la gente te llamarán radical, violento y
terrorista, en la tele decían que vivimos por encima de nuestras posibilidades,
pero es el capitalismo el que envenena nuestras mentes, el que destroza los
esquemas de una humanidad humana, el que afirma un sí rotundo a la ignorancia y
el egoísmo de esta raza extraña.
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