16.1.14

La felicidad real y justa

El concepto de felicidad es posiblemente una de las cosas más borrosas y claras que habitan en mi mente. No recuerdo el día en el que conseguí ver, sin buscarlo y buscándolo a la vez, el significado real y un tanto oscuro de la palabra felicidad. Bueno, puede que si lo recuerde y no quiera verlo, puede que el día en el que abrí los ojos no fui yo quien levanto los párpados, sino que me los abrieron a la fuerza. A veces agradezco haberme levantado de la cama ese día, me cambió, me hizo poder llegar a ser realmente feliz, me abrió la mente, el corazón y el pensamiento. Pero quién realmente me abrió las puertas a la felicidad real y oscura fue mi capacidad de razonar, que fui desarrollando y la cual nunca va a estar completa, ni vacía, solo sé que no se nada. La virtud de razonar dentro de mi mente me ha otorgado el conocimiento de que nada es real y nada es cierto desde un punto de vista exterior e interior complementariamente, cuando miro desde dentro de mi persona lo veo todo de la manera en que mi razón me ha enseñado, lo veo todo a través del conocimiento que me ha llegado. Se podría decir que he encontrado la felicidad a base de juzgar mi propio pensamiento constantemente, de no parar de pensar en ningún momento y de no dar por buenas mis ideas por el mero hecho de que sean mías, estoy en el río del conocimiento propio del cual no voy a desembarcar hasta que llegue el día de mi muerte. Conócete a ti mismo.
Me está costando escribir todo esto, pero a la vez me está sirviendo de análisis propio. Bien, ahora os voy a contar mi significado de felicidad, y para mí el único real que existe y el que la gente que no desea o no puede razonar desconoce.
Cuando uno descubre que es feliz, se da cuenta de que en ocasiones no lo ha sido, y en otras sí, pero sobre todo descubre que la felicidad no es más que la visión de la realidad que hay dentro de ti y que le da sentido a tus ojos y a tu visión del mundo y de la propia existencia.
La felicidad real y consciente se da cuando abres los ojos y ves cómo eres, quien eres y por qué estás aquí. La virtud de razonar, da el conocimiento, y el conocimiento real y honesto da la felicidad real. Pero para poder llegar a razonar, primero tienes que vaciarte, y darte cuenta de tu ignorancia, de que en realidad estas vacío y empezar a llenarte bajo el juicio justo del pensar.

No hay peor ignorante que el que se cree llama así mismo sabio y no quiere poner a juicio su verdad.

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