Sigue haciendo efecto la música en tu cabeza. Te sientas, deslizando el abrigo por la fría piedra, miras al horizonte con la intención de no encontrar nada, lo único que quieres es aislarte, estar solo, solo la música y tu cabeza. Tu único propósito es dejarte llevar por una vez en tu vida, no quieres que se acabe nunca la canción, quieres irte con ella, al lugar de donde nacen los sueños y las esperanzas de tu mente, no deja de ser una utopía invisible. Cuando la gente dice que la mente no tiene límites no es consciente de que tampoco los tiene hacia abajo, la mente no tiene fondo, siempre puedes caer un poco mas. Siempre necesitarás a alguien que te ayude a bajar las escaleras de este infierno, oscuro, y sin fondo. Sin fondo se haya mi corazón, mi pecho, mi todo. Nadie es dueño de si mismo al cien por cien hasta que no ha perdido la consciencia completamente, hasta que no te duermes y despiertas de verdad no vas a ser quien crees que eres, nunca.
Mi mente, pobre utopía, no es capaz de asimilar la falta de vida de este mundo, nada gira en el sentido correcto, parece que este hecho todo del revés. Parece que todo es lo que no parece.
Donde el agua llega al cuello y donde el fuego quema al viento, donde el mundo no se entera de la lección de cada día. Cuando es todo tan complejo es todo poesía, de los vientos una brisa acude al alba de la risa de esta basta tempestad. Pero, no te preocupes pequeño niño de los cimientos de la tierra, pronto todo será ceniza, como los cigarros que se fumaba tu padre en el coche, de viaje al lago de los cisnes. Bienvenido al país de las maravillas donde todo lo que pesa se convierte en espuma de cerveza, anillos de compromiso y acompañados de guitarra. Si la vida te da limones, devuélveselos, no los necesitas. Aquí solo entra quien no quiere entrar por la salida. Aquí solo vive quien no quiere vivir desde la muerte. Noto como fluye nada por el río del todo. Enhorabuena, si no le encuentras sentido a nada no es que no estés perdido, es que te acabas de encontrar, demasiado pronto, en la cruda realidad.
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