4.8.22

Háblame

Lloran los grillos en mi cabeza,

suena la hierba,

busco recuerdos muertos en memorias olvidadas,

entierro

con cada paso

las promesas falsas

que me entierran

a cada verdad

que me prometo cumplir


todo me recuerda al olvido permanente

que supone doler

por encima de las flores,

dime si sanaré

cuando la noche acabe,

dime si el día será día, otra vez

alguna vez,

si volveré a ver el sol sin miedo

a perderme el amanecer,

dime qué soy 

cuándo soy

y por qué soy,

dímelo 

porque he olvidado hablarme

porque todo ha muerto hace ya tiempo

y esto no es más que el llanto eterno

del verde inmortal de la vida

tornándose en cobre


si todo lo cierto acaba en certeza

mis hojas algún día serán tus hojas

pero ya no más mías

nunca más mías jamás. 


Mis raíces dejarán de ser raíces

y formarán parte de la tierra,

de la misma tierra fría y húmeda

que un día me vió nacer,

que una noche me vió morir,

que una tarde me escuchó sufrir,


dime cuánto queda para ser feliz,

dime a dónde iremos cuando se acabe la fiesta,

si existe tormenta de la que podamos escapar,

dímelo porque no sé ya cómo hablarme

dímelo porque solo sé gritar,


debajo del mar,

donde solo me escuchan las sirenas

que me enseñaron a cantar 

canciones que no consigo recordar,

recuerdos que intento entonar,

palabras que se me clavan en el alma,

acciones impermeables al olvido,

con cada letra

pierdo una sílaba,

con cada coma

pierdo un latido,

con cada frase

se rompe el suelo y llueve para arriba

y nieva desde dentro,

hacia un mundo

que jamás comprenderé

hacia una muerte que aterra más en vida

que en la propia muerte,

hacia una vida llena de miedo

condenada a perseguir sus gritos

sobre las olas de algún trozo de agua salada

en vaso de cristal,

de cristal hecho trizas,

costas asesinas,

piedras afiladas,

vientos que no cesan,

nubes que no paran,

mareas que no llenan,

barcos que no nadan,

niños que no juegan,

gaviotas que no vuelan,

niebla que nunca se posa a descansar.


Dime por qué hemos sido tan distintos,

dime por qué no puedo verte,

dime algo, pero dime

porque he olvidado cómo hablar,

y perdonarme

cada vez está más lejos de la costa

y sin remos ni vela

mi única esperanza,

lo único que me queda: sobrevivir, escribir y rezar.  

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