¿Sabes? Últimamente todo en mi vida es artificial. Dinero, drogas, sexo, ego. Todo visto desde fuera, sin que llegue a ninguna parte, como miles de capas de pintura, una tras otra, y nunca tengo suficiente.
Y lo cierto, es que cuanto más consumo, al final, siento que me consumo a mi mismo.
La vida que llevo es como un suicidio a cámara lenta, sin que nadie se de cuenta, sin hacer ruido. Pero por dentro, todo se pudre.
Se pudre sin dejar mal olor, simplemente se apagan las luces de la ciudad y deja de llover.
Siempre deja de llover.
Siempre se repite el jodido instante en el que deja de llover, en bucle, como un adelanto de lo que está por venir.
Nunca pensé que algo tan ligero como el silencio pudiese llegar a pesar tanto.
La calma, es tan necesaria como adictiva como venenosa.
¿Sabes?
Todo en mi vida es adictivo, necesario y venenoso.
No sé si has tenido alguna vez la sensación de haberlo visto todo, de que ya nada te sorprende, aunque en el fondo sabes que no es cierto, pero no puedes evitar sentirte asi.
Y no sabes si es que eres un gilipollas arrogante, si el ego te está consumiendo o si realmente tu umbral de las emociones es tan extremo que la mayoría de las cosas las percibes como el silencio.
Como ese mismo silencio que pesa tanto y que acabas odiando.
Pasan por tu vida como las nubes pasan por el cielo, sin ni siquiera prestarles atención
En mi vida solo hay vicios y silencio, me entretengo buscando ruidos que apagan mi cabeza, ruidos que me hagan vibrar con ellos.
¿Sabes? Creo que me entiendes.
Dicen que a buen entendedor pocas palabras bastan. Yo lo que necesito es volver a sentir que la vida es algo más que teoría llevada a la práctica. Porque paso mis días interpretando un personaje que me interpreta a mi mismo y miro a mi alrededor y solo veo señas del guión que hay que seguir, pautas y putas órdenes que se mezclan en mi cabeza, que se agarran a la lógica y me hacen esclavo.
Me hacen esclavo y me siento atrapado en mis propias elecciones.
Te juro que a veces me encantaría destrozar todo lo que he creado aquí dentro, porque es una puta cárcel mental. Un jodido palacio filosófico que no hace más que justificarme. Que justifica este suicidio.
Y lo peor es que no puedo vivir sin él.
Tiene gracia, me creo una mente que me lleva a matarme y si renuncio a ella no puedo vivir.
Y todo por el ego.
Yo que sé, lo contrario al amor es el ego, siempre lo he sabido, por eso he sabido que quería a alguien cuando he estado dispuesto a darlo todo por esa persona.
Odio el amor, odio todas las putas teorías del amor. Yo ya lo único que quiero y necesito es volver a sentir.
No sé si me entiendes.
Podría contarte toda mi vida y aun así seguiría pareciendo surrealista.
Es como cuando ves una estrella fugáz y pides un deseo aun sabiendo que no se va a cumplir. Pues eso quiero con ella.
Pero quiero que ella sea mi estrella fugáz y yo el deseo que nunca le da tiempo a pedir.
Y es que ya me importa todo tan poco y a la vez tanto, que puedo mirar a la vida y al miedo a los ojos, y luchar por todo lo que he perdido, por mi, por revivir mi vida a golpe de corazón.
Y tú ya sabes como pienso, la experiencia que tengo, y lo cabrón que puedo ser.
Me cortaría una mano por olvidarme de todo lo que he aprendido, porque ahora no sé como olvidarme de lo artificial, de las adicciones y los venenos. De esa parte de mi que sabe que nada de esto tiene sentido y le encanta que así sea, porque se droga constantemente a costa de la libertad.
He vivido tanto.
Hemos vivido tanto.
Que a veces pienso que lo único que puedo hacer es resignarme a la vida, ponerme de rodillas y esperar a que pase el tiempo.
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