Escúchame, porque esta vez te escribo a ti.
Mírame, porque soy incapaz de perseguir tus pupilas más allá
del infierno.
Háblame, para recordar cómo era nuestra voz, antes de que
nos separasen y pasase a escuchar tu eco en mi cabeza, a confundirme de nombre,
olvidar fechas, y recordar para siempre las consecuencias.
Te estoy tendiendo la mano con la esperanza de encontrarte,
ni siquiera sé lo que hay aquí dentro, la última vez que estuve todo se venía
abajo, el techo se desprendía, y todo estaba oscuro.
Ojalá sigas con vida, sé que este mundo te hizo daño, que
las casualidades se cebaron contigo, que la suerte gastó todos sus cartuchos en
disparar al aire para asustarnos, sé que sigues encogido en tu propio pecho,
que tienes miedo, que desearías estar muerto.
También sé que sigues vivo, porque cuando pienso en ti, en
cómo estarás, me entran ganas de llorar.
Hoy dejo los adornos en la caja, me guardo las metáforas,
las filigranas de palabras, hoy solo quiero que me escuches.
Una vez te vi en sueños, y no tenías buena cara, las ojeras
eran muy profundas, tu piel muy pálida, con heridas, y cicatrices. Estabas
demacrado.
Aun así, sacaste fuerzas para pegarme una bofetada un y
decirme "no sabes cuánto te quiero".
Escribí sobre aquello, espero que lo recuerdes.
Escúchame llorar, cuando nadie me seque las lágrimas.
Colócame los anillos, cuando se tuerzan, abraza mis falanges
contra el frío del cristal.
Quédate quieto. Y observa como todo cambia.
Observa cómo el mundo que conociste se transforma envuelto
en niebla y nubes de azufre. Mira, simplemente clava tu mirada en el horizonte
y deja que la realidad componga un réquiem sobre la fina lámina de la
existencia.
Abandona la esencia.
Aléjate de la rima que te consume, deja que el cigarro te
fume, tu garganta llora mientras te arrepientes de ser mortal.
Pero escúchame joder, escúchame llorar, y deja de tener
miedo al mirarte al espejo. Deja de ahogarte siempre en el mismo reflejo, deja
de pisar las mismas huellas una y otra vez creando una trinchera de cicatrices
vagas.
Te da vergüenza la consciencia, te aburre la inercia, te
crees que lo sabes todo y en realidad cada día olvidas todo lo que
aprendiste.
Necesitas el silencio, y levantar el pie del pecho para
volver a respirar del cielo.
Te has desangrado en forma de palabras dejando un rastro de
escritos que nadie comprende excepto tú, firmados por el ego y la arrogancia,
buscando atención limosnera y chantajista apuntándole a la propia pistola a la
cabeza, torturándola hasta que grita ¡PUM!
Y te haces daño, solo que ahora las marcas van por dentro
y los hilos del jersey ya no se adentran como raíces en
tierra, entre tus carnes
te das cuenta de que el tiempo pasa más despacio
cuando late el corazón deprisa
por eso el amor es eterno
porque con él se para el tiempo
cuando dos corazones laten juntos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario