No quiero caer
y volver a romperme los huesos contra las nubes,
mantengo el aliento en forma de barco
y entre montañas, amanece el mar,
lamento, las prisas del viento por borrarte del cielo
y el ansia de la noche, que utiliza el miedo
para que te escondas y llores lluvia descorazonada,
no sé si existe el destino, ni las coincidencias,
tan solo presiento que las estrellas marcan un porqué,
la niebla dispersa el cuándo,
y mis ganas de besarte definen el cómo sobre las comisuras de tus labios,
quiero contarte los lunares y colgarlos del cielo para verlos cada día,
quiero bañarme en tu pecho,
dormirme en tu cabeza,
y que tu voz me arrope mientras me cuentas
que en mi mente te sientes cómoda,
quiero sentir tus abrazos por dentro
aunque nunca me hayas tocado
aunque el mar y las montañas
sigan creciendo,
quiero convertirme,
en el miedo de los truenos a asustar a la gente,
la fortaleza de sábanas,
los relámpagos perdidos,
las estrellas fugaces que no fueron vistas por nadie,
los mensajes en botellas de alcohol
que acabaron vacías,
tras llenar heridas,
los poemas a medias,
las canciones olvidadas,
las vidas de la gente,
de gente mágica,
que se difuminan en el tiempo.
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