Y pensar que llevo la mayor parte de mi vida sintiendo miedo
y todavía no consigo distinguir de dónde viene
ni hacia dónde va.
Creo que si me paro a pensar en algunos de los momentos de mi vida, en los que realmente he sentido miedo, del que te hace convertirte en un simple temblor, consigo ver a lo lejos, que es provocado por la incertidumbre. Consigo vislumbrar que la vida de trata de saltar del nido innumerables veces, y darse cuenta de que eso no es todo, que cada aleteo puede ser aterrador.
Pienso, que el equilibrio es la clave, que suspenderse en el aire es lo que nos salva de caer o ascender demasiado alto, que si tensas demasiados músculos dejas de flotar.
El miedo nos salva la vida y a la vez nos la puede arrebatar. Es una lucha en la que nadie que no seas tú puede ganar, y por eso se vuelve tan complicada.
Es curioso pensar que una emoción como ésta nos ha llevado a evolucionar durante millones de años, y a día de hoy nos hace cometer tantos errores, nos empuja a actuar de formas equivocadas, por miedo.
Vivir es aprender, no queda otra, apuntar la lección y tomar apuntes de lo que vives o dejas de vivir, disfrutar de aquello que viene, aprender a dejar marchar, tener compasión de uno mismo y de los demás.
En realidad, nunca me ha gustado pensar, siento que en realidad, no valgo nada. Soy una mota de polvo que simplemente flota, un nudo de pensamientos que prácticamente no hacen ruido, una melodía de lamentos, unas risas enlatadas, un quiero y no puedo constante.
Me siento un alma gemela perdida, una mitad arrebatada, me siento diminuto en medio de tanto caos.
Miro a mi alrededor, y veo miedo por todas partes, miedo a no ser suficiente, miedo a la soledad, miedo a sentir, miedo a parar, miedo a reflexionar, miedo a cambiar.
Miro a mi alrededor y veo gente sufriendo sin motivo, y mi cabeza llora por dentro.
Miro hacia el mundo y veo una lágrima gigante intentando ahogar los gritos del alma.
La realidad se está muriendo, la locura es el paso que antecede a la muerte.
Si pudiese proyectar lo que guardo aquí dentro en el cielo, para encontrar a aquellos que lo entiendan. Si pudiese proyectar en el cielo lo que siento simplemente para que alguien se sienta comprendido.
Me siento completamente inútil, qué es lo que me hace humano si mientras mueren a mi alrededor no soy capaz de curar a nadie.
Nací con la misión de ayudar, y ni siquiera sé como ayudarme a mí.
Siento que lo intento, y llega un punto en el que el que los ojos dejan de mentir, y lloran, porque miran hacia dentro. Siento que intento dar los pasos sobre las huellas que me dictan, mientras me arden los pies, y se me rompen los huesos a cada paso, noto como el sistema se adentra en mi mente, y me retuerce los principios, me aplasta como un rodillo, me adapta a su molde.
Siento como mi sensibilidad infantil siempre acaba brotando, porque soy yo, y lo ve todo tan claro, y le duele todo tanto.
Tan solo quiero bañarme en lágrimas, y flotar, porque nada de esto tiene sentido, me he pasado de vueltas, he mirado fijamente al sol demasiado tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario