18.5.17

El ser humano

Las dos y veinticinco de la madrugada de un dieciocho de mayo caluroso, una tormenta repentina intenta consolar mi cansada conciencia con gotas teñidas de barro y la contaminación de los barrios de Madrid. Cuento dos relámpagos, seguidos de dos truenos, mi perra pasa de dormir debajo de la mesa a suplicarme subirse al sofá conmigo, ella tiene miedo, y ojalá supiese que yo también. Le hago un hueco a mi lado y me mira agradecida y temerosa a la vez, como cuando uno llora y le abrazan, como cuando uno quiere lejos y cerca a la vez. Apoya su hocico en mi barriga acolchada, he engordado bastante últimamente. Me paro a pensar, como quien va por la calle y decide sentarse en un banco, en vez de fumar decido adentrarme en mis pensamientos, aunque acabe siendo igual de dañino para mis pulmones.
Me pregunto, no paro de preguntarme, por qué es tan difícil formar parte del muro y no acabar siendo un ladrillo más en él.  Me pregunto que es lo que pinto en medio de todo este caos y acabo dándome cuenta de que en realidad, vivo obligado a encontrar un lugar de manera innecesaria, ignorando el hecho, de que desde nazco ya pertenezco a algo, de forma eterna, a la propia vida.
Cómo sería mi vida si fuese únicamente mortal, cómo sería mi vida si fuese únicamente espiritual, cómo sería mi vida si fuese una mezcla de ambas cosas. Nunca lo sabré, siempre permanecerá la duda, al menos durante el siempre que llegue a vivir mi cuerpo. El ser humano es el ser con la capacidad de discernir entre emociones, sentimientos y pensamientos y hacerlo de manera consciente. Tiene la capacidad de elección, de razón y una mayor sensibilidad. El ser humano es un ser sensible, social y empático por naturaleza, de hecho, gran parte de su comportamiento su basa en la imitación dado que a lo largo de su supervivencia ha sido una herramienta eficiente. El ser humano, como todo animal, lucha por sobrevivir a las adversidades, pero para conocer las adversidades que tiene una especie es necesario poner en común las de todas las especies animales, y haciéndolo, sacamos en claro que el dolor es algo que existe en toda la naturaleza, al igual que la muerte, el nacimiento, la destrucción, la mutación o incluso la alegría, el placer, el éxtasis. Estas cualidades se distribuyen a escalas no iguales a lo largo de toda la fauna del planeta, y algunas de ellas exceptuando las emocionales también a la vegetación. El ser humano en concreto, es el animal con mayor capacidad de percepción de todas esas cualidades en toda la naturaleza de la Tierra. A lo largo de su evolución se vislumbran algunos puntos en especial, algunas formas de supervivencia que destacan por encima de otras. El dominio del entorno, el aprendizaje, la cooperación, el desarrollo de la inteligencia  y la identificación de los sentimientos, la conciencia y el pensamiento.
La raza humana, desde sus comienzos hasta el día de hoy siempre ha tenido miedo, de hecho, el miedo ha sido uno de los factores más potentes que nos ha hecho evolucionar, por no decir el que más. El miedo a la oscuridad por los depredadores, el miedo a las tormentas, el miedo a la soledad, el miedo a la muerte, el miedo a lo desconocido. Porque lo desconocido implica aprendizaje, y el aprendizaje implica dolor.
El ser humano siempre ha necesitado aprender y por tanto siempre se ha visto obligado a sentir dolor hasta hace muy poco, llevamos millones de años de evolución a cuestas en los que el objetivo común siempre consistía en crecer más y más, de manera insaciable, y la pregunta es por qué.
Por qué hemos sentido la necesidad de hacernos con todo, de controlar el entorno al completo y de explotarlo para nuestro beneficio sin pensar en las consecuencias, casi de manera impulsiva.
Hace mucho tiempo, entiendo que fuese por instinto de supervivencia, por necesidad, pero hace mucho tiempo también en que realmente el ser humano ha pasado de convertirse en un animal a ser el mayor problema del planeta.
Yo tengo una teoría, y ésta reside en lo único que nos diferencia de los demás animales, la sensibilidad, tanto en su modo como en su intensidad. ¿Si nosotros también somos animales por qué somos los únicos que destruimos el entorno en el que vivimos? Si somos los únicos, quizás sea porque en cierto modo, somos únicos. Si actuamos de forma diferente lógicamente significa que existen diferencias, como la inteligencia.

Analicemos que es lo que les otorga a los animales el control o la adaptación a su entorno.
Indudablemente, el hecho de que un animal se adapte al entorno en el que vive constituye una ventaja frente a otros animales extranjeros, además le proporciona una seguridad vital que solo se vería amenazada por otros animales también adaptados al mismo entorno o por un cambio de éste. La superación de estos dos posibles problemas junto a las necesidades reproductivas de la propia especie y su rivalidad son las bases de la famosa selección natural.
Desde un punto de vista humano, en los orígenes de la especie la adaptación al medio fue algo verdaderamente costoso y no fue hasta que conseguimos manipular el entorno a nuestro favor a través de la inteligencia cuando verdaderamente comenzamos a crecer (el descubrimiento del fuego o el uso de herramientas y pieles). El ser humano, desde sus comienzos, nunca ha sido un animal que se pudiese valer por si mismo en el entorno natural, siempre se ha visto necesitado de la herramienta más poderosa que posee: la mente. El hecho de que el ser humano haya evolucionado a través de la transformación del entorno para su propio beneficio le ha colocado en una responsabilidad que conecta directamente con su diferencia esencial, la capacidad de elección y el juzgar entre bueno y malo.
A diferencia de otros animales, el ser humano modifica la naturaleza para vivir, lo que le vuelve responsable de buscar el equilibrio natural justo para que le permita vivir y a la vez se conserve la naturaleza. Si ponemos la vista en el hoy por hoy, está claro que esa responsabilidad no la hemos llevado a cabo, el ser humano se ha multiplicado a una velocidad vertiginosa y de una manera completamente inconsciente, y a la vez ha desarrollado una inteligencia muy elevada a nivel funcional, sin embargo, el ser humano sigue teniendo pendiente la inteligencia emocional y la comunicación  de las emociones y sentimientos de forma empática.

La seguridad vital que le otorga a un castor el conocer su hábitat lo mantiene en equilibrio, no empuja a su especie mediante la selección natural a evolucionar a no ser que se produzcan estímulos externos. Sin embargo, el ser humano ha utilizado durante toda su evolución el control y manipulación del entorno no solo para satisfacer su seguridad vital sino además para calmar la sensación de miedo, para sustituir la comprensión de las emociones por una seguridad vital cada vez más grande e innecesaria que parcehase las carencias emocionales. Este proceso de expansión por el medio natural coloca a todos los demás animales por debajo del ser humano única y exclusivamente por una razón: el ser humano modifica el entorno para su beneficio mientras que los demás animales se adaptan a él. A medida que el ser humano iba evolucionando tanto de forma interna como con el entorno, la inteligencia se desarrollaba más, y conforme se desarrollaba más la mente mayor era la capacidad para razonar y mayores eran las emociones y sentimientos que por puro aprendizaje, por imitación, por miedo, se siguieron sustituyendo por más sensación de control externo sobre el entorno natural. Bajo mi propia opinión el ser humano ha huido de las emociones negativas tales como la tristeza, el miedo, la ansiedad y la incertidumbre durante prácticamente toda su historia, emociones que llevan a sentir inseguridad con uno mismo y con los demás, inseguridad que se solventa ampliando todavía más y más el control sobre lo exterior a nosotros mismos, como sociedad y como individuos. Pero en la actualidad hemos crecido tanto que ya no nos queda nada natural por controlar en nuestro planeta, controlamos el agua, el sol, el gas, el petróleo, el clima, el tiempo, controlamos los animales y las plantas, ahora intentamos controlar otros planetas, como la Luna o Marte, porque cada vez nos convertimos en una especie más infeliz, con más capacidad emocional y por tanto mayor vacío. Hoy, hemos crecido tanto que ya no solo controlamos nuestro entorno, sino que hemos pasado a controlar a miembros de nuestra propia especie, atribuyéndolos la cualidad de entorno, los controlamos para satisfacernos.
Pienso que todo ser vivo en este mundo busca la armonía, o lo que nosotros llamamos felicidad y solemos confundir con placer constante. Pienso que el ser humano va camino de descubrir que aunque controle el entorno, no es el capitán el que manda, sino el mar.
Pienso que el ser humano siempre ha buscado la armonía entre entorno, funciones vitales, pensamientos, sentimientos y emociones, pero aún nos queda mucho que aprender, porque todo error conlleva aprendizaje, y todo aprendizaje conlleva algo de dolor, y mientras no queramos sentirlo, jamás aprenderemos.
Muestra de ello son las creencias de la existencia de la vida más allá de la muerte terrenal, puede que el miedo sea tan grande que no nos baste con controlar lo físico sino que además tengamos que controlar lo que pasará con nuestra vida una vez que muramos. Puede que si llevásemos una vida en armonía entre el entorno y nosotros no necesitásemos creer o preguntarnos si después vendrá algo mejor.
Por otro lado, visto desde un punto de vista energético, toda energía ni se crea ni se destruye, sino que se transforma, y quien sabe, quizás haya formas de energía que desconozcamos y que no podamos controlar (ojalá que sea así), puede que existan las reencarnaciones, pero eso no implica necesariamente que el mundo gire en torno al ser humano y que dejemos de ser habitantes para convertirnos en dueños.

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