Últimamente, en el sentido más estricto de la palabra, siento que recaigo, estoy recayendo. ¿Lo gracioso? Que no se ni desde dónde, ni a dónde estoy cayendo. Durante las últimas semanas mi vida se ha convertido en una película de miedo, en la que en cualquier momento puede morir el protagonista, pero todos sabemos, que lo mantienen vivo hasta el final. Y aun así, los sustos, asustan.
Aunque el miedo sea conocido siempre encuentra caras nuevas con las que mirarte fijamente.
La sensación de no saber quién coño soy, el mirar al pasado pensando siempre que es mejor que el presente y que seguramente, el futuro sea mucho peor que hoy. Mirarme al espejo y ver un rostro tan triste, que me espanta. Mis ojos se estan ahogando entre tanta soledad.
Tengo que buscar salidas, pero el mundo parece que planea en mi contra, cuando veo la luz al final del túnel, resulta que no era más que el comienzo de otro más oscuro, frío, profundo y doloroso.
Son muchos años a la espalda, demasiados pensamientos, exigencias que a cualquiera le parecerían utópicas, y una falta de empatía en las personas que me rodean acojonante. Es lo de siempre, ¿me afectan demasiado las cosas? Puede que este sea el sabor de la verdadera locura, o puede que simplemente, haya ido a parar a un mundo en el que el color de rosa es sólo para mujeres pequeñas, y lo que está de moda, es vestir con trozos de pieles muertas. Colecconar trofeos de especializaciones de la insensibilidad, cuanto menos te sacrifiques por alguien, más te van a glorificar. Sacrificarse es malo, pero en cambio sacrificar a aquello que no queremos ayudar es coherente, incluso digno de humildad, es un ejemplo para cualquiera. Cuando algo te moleste en la vida, duermelo hasta que deje de llorar, y cuando llores tú, no tienes más que irte a dormir.
A veces me pregunto, cual es la diferencia entre estar loco y sentir que uno esta loco. Puede ser una barrera realmente fina, imperceptible para el ojo humano, puede que quizás no exista separación, o puede que la locura no exista como tal. ¿Creerías que estoy loco si te digo que cuando camino por las calles de Madrid el ochenta por ciento de las personas que veo estan deprimidas, tristes, sin alegría, tienen miedo, que veo su sufrimiento? Y no me refiero a ver una cara triste y olvidarla al momento, me refiero ver a una persona que esta sufriendo por dentro, y sentir que entiendes perfectamente ese sufrimiento. ¿Y si te digo que es así todos los días?¿Si te dijese que las ciudades son cementerios vivientes me creerías? Puede que tenga yo mal la vista, de hecho, soy miope, pero la intuición y la empatía me vienen de serie fabricadas en alemania y garantía para toda la vida, a mí, no se me puede mentir. Y es por eso que me cuesta tanto creerme, porque la gente se miente para sobrevivir, y si yo me miento a mí, sería parecido a un suicidio involuntario. De todas formas me gusta engañarme y picar en mis propios anzuelos, me da la simple seguridad de que soy yo quien me saca del agua y no un pescador cualquiera.
Que bonito Pablo, muy profundo
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