La sensación de vaciarse es parecida a cuando te calzas unas botas nuevas y notas como tus talones se van deshaciendo con el roce del cuero y tu piel. Vivo con la única esperanza interna y personal de volver a encontrarme, vivo enamorado de la propia esperanza de encontrar a alguien, que sea capaz de aliviarme.
Sintiendo todos los días lo mismo pero en diferente medida, como si dentro de mi cabeza existiese una marea, movida por el grado de humedad de mis párpados.
Echo de menos el musgo frío y humedecido en la cara oscura de las piedras, a veces en la penumbra es donde se esconde lo mejor de la naturaleza de cada uno. Antes mi color favorito era el verde, el color de la esperanza, ahora me atraen mas los colores oscuros, siento que se acercan mas a mi realidad.
El gris me recuerda a tus ojos, a la nieve pisada por los niños, o las cenizas de todos los cigarros que me fumé, a la espuma del mar mezclada con lluvia, al cemento, a muchas cosas que en verdad me encantan.
A la vez me recuerda a mi propio recuerdo, cubierto por una espesa capa de niebla y cicatrices en el alma.
Soñar es una de las cosas que mejor hago, tanto despierto como dormido, y a veces un poco drogado. El motivo por el cual empece a consumir drogas fue la necesidad de ver mas allá de mis problemas, y empezar a ahogar mi propia conciencia y evitar que fuese al revés. Ahora necesito controlarme, me he puesto la meta de dejar de fumar tabaco y pienso conseguirlo, algo bueno tengo que hacer con mi vida. Todo se basa en el control y si consigues ponértelo tu mismo, enhorabuena, puedes llegar a ser feliz. Necesito controlar mi vida un poco, con ayuda de alguien, o algo, estoy contento con mis hábitos, no me puedo quejar.
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