5.10.15

Esclavitud

Hoy vengo a hablar de la esclavitud
Desde hace años, siglos y no sé si me atrevería a decir que desde toda la vida, los seres humanos tenemos una extraña tendencia a vivir por debajo de nuestra dignidad. No sé si es por miedo, por la minoría de edad que afirmaba Kant o por el simple hecho de que en cierto modo, nos produce placer.
El dolor tiene una característica asombrosa, permite olvidar pensamientos de manera recíproca a cuán doloroso sea ese dolor. Sin embargo, al mismo tiempo ese dolor marca pensamientos a fuego en nuestra piel emocional. Me gustaría aprender una única cosa en esta vida, y es por qué a la gente le gusta tanto maltratarse, pudiendo perfectamente, escapar de esa esclavitud.
Un papel fundamental en esta esclavitud es la educación, el principio de nuestra cadena de tortura, tan bonita ella...con sus traumas, sus trastornos de conducta (cada vez más frecuentes) por el estrés acumulado, con sus preciosos miedos e inseguridades, con tooodos los sueños de las personas que llegan a poder soñar, destrozados, pero no hablo de sueños materiales, una carrera en medicina sólo necesita de esfuerzo, dinero, y cada vez menos, pero también de vocación. Hablo de los sueños propios de las personas que viven soñando y quieren cambiar la cadena de tortura y adoctrinamiento por un espacio en el que cada uno piense bajo su mismo cerebro y descubra lo que de verdad le apasiona. Pero bueno, sigamos describiendo esta cadena, nunca me olvidaré de un factor fundamental en el juego del miedo, y es la ansiedad.
Algunos lo llaman corriente, sociedad materialista, rebaño, tiene mil nombres, pero yo prefiero llamarlo ansiedad generalizada.
Vivimos en un espacio y un tiempo en el que las personas están en constante ansiedad, existe un estado de pánico global, es un grito ensordecedor, pero a la vez silencioso, ya que únicamente nosotros podemos hablar, y quienes deciden hacerlo son pisoteados y señalados.
Se me olvidó comentar, que el ser humano en momentos suele lanzarse de cabeza a lo que se ha hecho siempre y eliminar todo aquello que sea diferente. Pues bien, el mundo se muere, lo veo cada día, el mundo necesita más luz que nunca, y nosotros somos las únicas velas.

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