8.4.14

¡Hay un bonsái en mi cabeza!

Acabo otro texto y siento que el punto y final está cerca. Mis hojas se llenan poco a poco con el goteo de la lluvia, y cuando el peso es demasiado, caen formando charcos que humedecen mis secas manos. Dicen las nubes que un baño de vez en cuando es necesario, que si no fuera por el agua, los recuerdos, las raíces y las hojas no renovarían su verde vida, pues hay sangres que humedecen y lágrimas que cicatrizan. Afirmo pues, que por mis venas corre agua, por mis pulmones poesía y por mi buena melancolía, brota alguna que otra encina, deseosa de aprender, de brotar en madera, de cubrir su amada salvia con corteza, musgo, y tierra. Deseosa de amar cada una de sus ramas, de llenar cada una de sus hojas, de compartir sus raíces enlazando en armonía trozos de una vida y pedazos de otra. Y es que yo quiero crear un bosque en mi cabeza, en el que el caos gobierne y la paciencia enseñe, en el que mis ramas puedan crecer sin ser cortadas, y mis raíces no sean amputadas por ocupar demasiado espacio. Mientras siga habiendo agua seguiré, llenando mis hojas poco a poco, y dejando caer de forma impar y sin aviso, gotas de sueño, paciencia y soledad, en mi bosque perdido. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario