4.2.14

Supongo

Ya estoy aquí, vengo a acabar con tu mente y tus pupilas, ¿me has echado de menos?
Otra lágrima, cielo. El muro me ha encerrado, odio la palabra supongo.
Supongo que has perdido la cabeza.
Cállate, no me gusta perder cosas, siempre aparecen cuando no las buscas.
Dame un beso, písame los labios con tus promesas, escribe letras sin sentido ni orden en mi corazón que yo me ocuparé de ordenarlas.
Sigo estando dentro de ti, estoy en ti, desesperadamente en ti. Solo, en ti.
Otra lágrima, perdón.
Mentiría si escribiese cambiando el alma por las manos. Mentiría si no escribiese un te quiero, mentiría si escribiese un punto y final.
Rosas blancas que adornan la lápida, enterrada toda esperanza, pétalos de sangre destilada.
Volverá, dime que volverá. Dos niños pequeños, columpios dispares, besos inocentes, fríos como nuestras almas.
Te juro que volverá.
Esa sensación de perderme en tus sueños, de olvidarme de todo invitándote a pasar, a mi pequeña y acogedora mente, era una trampa.
No soy alguien para tener a nadie, y nadie sufrió en mi mente, y se tuvo que ir a tomar el aire, se perdió.
Puede ser, que nadie sea alguien, un punto y aparte, dos puntos, comillas, o final.

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